lunes, 17 de noviembre de 2008

Sobre el G. Steiner de Lenguaje y Silencio (III)

Proseguiré. Hay tres aspectos del discurso de Steiner que me parecen levemente perversos. Sobre el primero ya he tratado: es su férrea dictadura literaria, su discriminación de (casi) todo lo que no se halle, ya, en su monumental institución canónica.

El segundo, sobre el que me extenderé en adelante, parece, en principio, contradecirse con el primero. Se trata de su inclinación a considerar una obra valiosa por su contenido, aunque es cierto que no sólo por ello. Es verdad que es ésta una dicotomía (forma vs. contenido) reductora y poco ajustada a la intención de Steiner, y que yo mismo descreo de ella, pero no soy el primero en permitirse la licencia de emplearla con fines meramente instrumentales.

Con cierta reiteración, alude Steiner a la humanidad en tanto que receptora de literatura: si bien pone en duda la capacidad de ésta para formar ética, humanamente al hombre, se pregunta a menudo, en afable pentimento, si no hay algo en Kafka, en Shakespeare, en Milton que nos hace más ángeles que simios*. Entiendo lo que quiere decir. Lo llevo entendiendo desde que empecé a pensar lo que leía. Ahora bien, para tal transmisión, para tal fomento de la humanidad no es en absoluto necesaria la excelencia literaria. Un producto subliterario cualquiera puede hacer sentir lo mismo, a cierta clase de público, que Milton, Shakespeare y Kafka a lectores ávidos y delicados como Borges o el mismo Steiner. Como adecuadamente se interroga Umberto Eco, acaso en su funcionalidad no sean disímiles las obras high y low brow, esos peligrosos tabúes.

Y, ya que emerge la barbada figura del semiótico piamontés, como apoyo voy a traer unas palabras suyas, de Apocalípticos e integrados:

"...la sospecha de que el crítico se refiere constantemente a un modelo humano que, aunque él no lo sepa, es clasista: es el modelo del gentilhombre del Renacimiento, culto y meditabundo [...] El hombre de la civilización de masas, empero, no es ya este hombre. Mejor o peor, es otro, y otras deberán ser su vías de formación y de salvación..."

Sustituyamos "gentilhombre del Renacimiento" por "intelectual judío centroeuropeo". Hallaremos alguna analogía. Y consideremos que, no más allá de un lustro después de que Steiner escribiera estos ensayos con los que, en parte, estoy en desacuerdo, publicaba Eco estas palabras. Lo mencioné en una entrada previa, y lo repito por su pertinencia: los Beatles y los Rolling habían ya conquistado occidente. Bueno, y también lo que no es occidente.

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*Terry Pratchett: "[los humanos:] el punto donde el ángel que cae se encuentra con el simio que se alza". Es una cita de Hogfather. Quizá no sea una idea brillante por su originalidad, pero permite una expresiva y apropiada gradación de la especie humana, a la vez que la engloba.

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